¡Cuán incomprensiblemente pequeño es el hombre!
Hermano del átomo
y de la voz microscópica del polvo.
Incluso un ligero viento lo derriba,
y cuando se dice triste
llama inundación al llanto.
¡Cuán incomprensiblemente pequeño es el hombre!
¿No es esta maravilla de los sueños
la que añade otra vida a nuestra vida?
Allí son otros los espectadores
de un espectáculo que, parlamento
a parlamento, cambia el argumento.