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domingo, 24 de septiembre de 2023

Olas inmerecidas

Ya no hay mar, 
para estos ojos ciegos ya no se siente el mar, 
si acaso todavía ruge a lo lejos 
la canción de olas inmerecidas, 
y aún deja el aire en nuestra ropa 
el nombre del agua sibilante. 

 Y cómo nos grita el sin sentido 
de las huellas en la arena 
al recordar que el otro día 
el mar procuraba sin nosotros 
la gravedad de otros huecos planetarios. 
Fuimos testigos de la fuga de las olas
hacia una escondida 
dinastía de mañanas y horizontes. 
El mar cabalgó y huyó con gracia 
sobre el amor de un millón de caballitos marsupiales 

Ya no hay mar.
Son culpables todas estas manos solitarias, 
voluntariosas en palpar con palabras 
lo que vehementemente exige
el amor con nuestros poros, 
que se nos ha ido el gran mar de las sirenas 
hacia la otra cara prometida del silencio. 


 18 de septiembre de 2023