Señor, libera el nudo de mi lengua,
pero antes elimina de su aliento
la insensatez; que aprenda a pronunciar
con dulce gracia la sabiduría.
Ya que en el corazón humilde más
intensa es la alabanza, más la dicha.
Libera el nudo triste de mi lengua
y fuentes brotarán de amor y canto.
9 enero 2011