Los dioses del alba lloran
un icor vinoso al mar,
y un murmullo de palomas
sin altar.
Los grandes derraman canto
en las barcas de las nubes,
y la lluvia anclada al llanto
se confunde.
Van en alas de presteza
entre el sueño y la ciudad;
todo a su mirada expresa
dignidad.
No se conoce su rostro
mas que un reflejo en el Sol;
su única huella en el polvo
es amor.
29/12/2002
.
NOTA: Según Homero en la Ilíada, el icor es la sangre de los dioses.