Señor, sea alabada tu paciencia
para el hombre que corre sobre el mundo.
No olvides en el Juicio la clemencia
prometida a este pueblo moribundo.
Que lo feliz de la misericordia
cubra la desnudez del que te clama;
y destierra en los pueblos la discordia,
y bendice, mi Señor, a aquel que te ama.
30/12/2001