Son sumas de sonidos
las voces de las calles
que vienen con la niebla
a hablarnos de su arte.
Y augurio se comprende
en la sonora tarde
de aquello que vendrá
después de la catástrofe.
Y noches nos esperan
repletas de paisajes:
un horizonte pardo
bebiendo nuestra sangre,
y un grávido silencio
buscando aquellas frases
que escuchan hoy los hombres
y ansían que las callen.
Y ciertamente pronto
habrán de callar, antes
que comprendamos, antes
de nada y ya muy tarde.
1/10/89