¡Cuánto me desconozco!...
Cierto que por mi cuerpo es que yo vivo;
mas también es por él que a muerte voy.
Un día más y no me acordaré.
Seré la voz del polvo humedecido.
Voz que apenas escuchen los insectos.
Vocecilla cuajada en una gota.
¿Quién será atrevido de invocarla?
¿Quién boca moldear a sus suspiros?
¿Me sucederá acaso?
Pero, ay, ¿quién precisará escucharme?
20/04/89