
No hay llanto más silencioso
que aquel sin aviso de los dioses,
como estallido hacia dentro
en el corazón eterno del espacio.
Sólo es el roce amargo de una estrella,
incendio divino, lucidez mortal,
de pronto escritura fugaz
en el papel negro de la noche.
que aquel sin aviso de los dioses,
como estallido hacia dentro
en el corazón eterno del espacio.
Sólo es el roce amargo de una estrella,
incendio divino, lucidez mortal,
de pronto escritura fugaz
en el papel negro de la noche.