
Amor, tu mágica presencia
es como tenue carnalidad de diosa.
Eres como la irrealidad de los sueños
de los que no quiero despertarme.
Estás más allá, amor,
bastante más
de lo que esperaba en la mujer.
Te imagino como el relámpago vibrante
que rompe
mi obscura cotidianidad en vela.
Tienes, amor, el canto
de todas las aves en tu lengua.
Me levanto cada día esperando
oír la palabra amor en ella.
Te respondería con versos y canciones.
Tú, el ave matinal,
yo, el poeta.